De manera sorprendente, puesto que su presentación no estaba
programada para estas fechas, se ha presentado en Japón el Sony Xperia Z4, el buque
insignia de la compañía nipona que llega para intentar dar una alegría a una compañía
que lleva ya demasiados años sin levantar cabeza en su división móvil. Quisiera
analizar el nuevo terminal desde un punto de vista crítico, no porque no me
guste el terminal, todo lo contrario, pero lo quiero hacer porque se supone que
el móvil ha sufrido unos cambios importantes y en vuestras manos está el
valorar si esos cambios son tan importantes como para tener que cambiar de
terminal, que es lo que me importa analizar, el teléfono es realmente caro y
los cambios desde mi punto de vista no son demasiado importantes como para
cambiar de terminal, con lo cual, como muchos usuarios lleguen a la misma
conclusión, que tiemblen.
El diseño del teléfono no ha cambiado, cosa lógica puesto
que el cuerpo Omnibalence le ha supuesto un toque de calidad y de
exclusividad que hacen que sus dispositivos se sepan de qué compañía son por su
estética. En cuanto a diferencias con su antecesor, el Z3, principalmente porque
es la referencia que se tiene que tomar, las mejoras respecto al anterior. La
tarjeta Sim ha sido cambiada de posición pasando de la derecha a la izquierda.
El USB también ha visto modificado su sitio, pasando de un lateral a la parte
inferior del terminal, y sin aparente protección, con lo cual al ser resistente
al agua, algo han tenido que modificar para que no necesite estar tapado. En
este modelo, podemos ver cómo han desaparecido los pines magnéticos para la
carga inalámbrica, cosa que se agradece, al menos personalmente no me gustaba
nada estéticamente.
Sus dimensiones también se han visto modificadas frente al
modelo anterior, siendo un 0,1mm menos grueso, ganando 0,3mm de largo y 0,1mm
mas estrecho, lógicamente unas diferencias prácticamente inapreciables. En
cuanto al resto de características, encontramos una batería algo inferior
aunque poco importante, pasando de 3100 a 2930mAh. Cámara principal de la misma
resolución, aumentando un poco la cámara frontal. En cuanto a la pantalla,
todos estaban esperando una 4k y finalmente se quedan con resolución 1080 y
misma densidad de pixels aproximadamente, cosa que por otra parte me parece más
que suficiente. El procesador, pasan del Snapdragon
801 al 810, por el resto de características, pocas cosas diferentes vamos
a poder encontrar.
Como veis, las diferencias pese a existir son mínimas, o las
que son más destacables no lo son en exceso como para hacer un desembolso tan
grande. La única característica que estaríamos notando es en la que hace referencia
al procesador, y a día de hoy, con el 801 cualquier usuario medio hace un uso
sobrado de su terminal, con lo cual una inversión que todavía no se sabe de cuánto
va a ser, aunque superior a los 600 es seguro, y posiblemente bastante más, no
creo que sea una buena opción. Llegar a un punto en el que no puedes mejorar el
teléfono porque lo ves perfecto, no es un motivo para cada año tenerlo que
cambiar. Quizás tendrían que empezar a estudiar una estrategia al respecto,
porque ya son muchas las compañías que tienen su buque insignia al límite de “perfección”
y el introducir mejoras es necesario para poder vender.

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