Parece mentira como quedan retratadas ciertas empresas y
como el usuario ignora o mira hacia otro lado ante las evidencias. Si hace unos
días muchos usuarios que usábamos WhatsApp Plus fuimos censurados,
callados, vetaos, baneados o como queráis llamarlo, por usar una aplicación de
terceros en concreto, que no es la única, pero que como estaba subiendo
demasiado se quisieron cargar, casualidades de la vida, cuando el baneado de
todos los usuarios terminaba, salía a la luz la tan ansiada y esperada
aplicación web de WhatsApp. Quizás me podéis llamar mal pensado, pero no veis
mucha casualidad a todo esto?, una de cal y una de arena?. Sea lo que sea, hoy
hay que analizar la aplicación web y desde el resentimiento
hacia el que usa actitudes de dictador, voy a intentar ser lo más profesional
posible a la hora de hacer una valoración sobre el producto.
He instalado el producto puesto que desde hace muchos meses
lo estaba esperando, y digo instalar por decir algo porque es un simple enlace web, no por necesario puesto que en mi caso me resta
productividad puesto que pierdo más tiempo en contestar a todos los mensajes,
pero como es un producto muy esperado creo que es necesario hacer una
valoración al respecto. Primero de todo diré que llega muy tarde, demasiado, y
que pese a que es una solución interesante, no deja de ser un producto
deficiente, muy alejado de lo que debería ser y con múltiples problemas que
lógicamente voy a exponer y analizar como es debido.
Primero de todo empezaría por criticar que no sea un
servicio en la nube. Es el problema principal, entiendo e incluso comparto la
filosofía de la aplicación, la cual es un servicio de mensajería al más puro
estilo de la palabra, su función es recibir el mensaje y entregarlo al
destinatario, una vez hecho esto su función ha terminado y los mensajes
desaparecen de sus servidores, esto hace que no se colapsen o no lo debieran
hacer, ni necesitan ser ampliados de igual manera que otros, pero tiene sus
inconvenientes aunque desde mi punto de vista salvables. Este día de censura me
ha servido para probar a fondo Telegram, el sustituto natural de WhatsApp
y tengo que decir que en ese aspecto le da varias vueltas, principalmente
porque es un servicio en la nube y su funcionalidad es inmensamente superior,
pudiendo entre otras cosas enviar archivos de hasta 1gb del formato que sea..
Analizando la aplicación WhatsApp Web, tengo que
decir que es práctica, no tienes que encender la pantalla del móvil para
responder, pero el móvil tiene que estar encendido puesto que al no ser un
servicio en la nube, entre otros problemas que tiene, es que no sabe trabajar
sola, lo que hace este servicio es clonar los mensajes que llegan al teléfono,
es decir está continuamente copiando todo lo que aparece en el móvil. A
diferencia de otros servicios donde se trabaja de manera independiente, en este
lo único que hace es copiar datos. En efectos prácticos al usuario en principio
le da igual puesto que los mensajes llegan de la misma manera pero
evidentemente si pruebas alternativas de servicios en la nube como Telegram
la diferencia es abismal.
Partiendo de la base que WhatsApp fue la primera,
tengo que decir que tienen un enorme merito, pero de igual manera tengo que
decir que Telegram es muy superior en todos los aspectos, quizás a día de
hoy no la hemos convertido en aplicación principal porque los grupos en los
cuales tengo muchísimo tráfico, la aplicación que veta a las personas es mejor,
al sonar el primer mensaje dejando a los posteriores que van entrando sin sonar hasta
un rato después que vuelve a sonar. Tener Telegram con sonido puede resultar
una auténtica locura, por ejemplo en el día del veto, tuvimos un tráfico superior
a los 2000 mensajes en el grupo Androidealmando, con lo cual imaginar el teléfono pitando todo el tiempo, inviable. El día que solucionen este punto que es el principal problema para no
estar allí, sin ningún tipo de dudas
abandonaré WhatsApp, primero de todo por usar la censura como medio de
vida, y segundo porque llevo mucho tiempo odiando una aplicación deficiente,
que no cumple con el usuario, que cambia las políticas de uso como le viene en
gana, y que es capaz de estar un tiempo inmenso preparando una aplicación web y
luego presentar un parche útil pero evidentemente incompleto.
No tengo prisa, soy paciente, me da igual tardar un mes,
tres meses, un año o diez, pero sin lugar a dudas y de manera muy meditada voy
a luchar día a día por conseguir trasladar al máximo de gente posible de WhatsApp a Telegram.
Lo sucedido el otro día, pese a que seguro que la mayoría lo pasarán por alto,
lo tomaran como un tirón de orejas, o de cualquier otra manera, yo lo tomo como
un ejercicio de poder y sometimiento de la figura de un dictador ante sus esclavos , una falta de
respeto personal, una vulneración del derecho a elegir, y un sinfín de faltas
de ética moral que no pienso olvidar. Acepto como están las cartas encima de la
mesa, acepto que la gente aunque se les escupa a la cara no dejaran de usar la
aplicación y a las pruebas me remito puesto que han sido muchas veces las que
la aplicación ha quedado con el culo al aire y la gente sigue siendo fiel.
Torres más grandes han caído, y el poder del boca a boca es enorme. Sabré
esperar pacientemente, pero en cuanto Telegram solucione pequeños detalles
poco relevantes, y en especial el tema de las notificaciones, yo y mi grupo de laboratorio de temas, vamos a hacer una campaña contra la aplicación que nos ha
privado de la libertad de expresión.

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